Jueves, 8 de octubre
La siguiente historia (un poco más larga que de costumbre) nos puede ayudar a motivar este día: “EL CORAZÓN PERFECTO”
Un día, un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni manchas ni rasguños. De pronto, un anciano se acercó y dijo:
- "Perdona mi atrevimiento, pero ¿por qué dices eso, si tu corazón no es ni siquiera aproximadamente tan hermoso como el mío, o el de tantas otras personas?"
Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo, y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos, y éstos habían sido reemplazados por otros que no encajaban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos. El joven contempló el corazón del anciano y, al ver su estado desgarbado, se echó a reír.
- "Debes estar bromeando," dijo. "Compara tu corazón con el mío... ¡El mío es perfecto! En cambio, el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor"
- "Es cierto", dijo el anciano, "tu corazón parece perfecto, pero yo jamás me implicaría contigo... Mira: cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos, a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. De ahí quedaron los huecos: dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día -tal vez- regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón. ¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?"
El joven permaneció en silencio… Se acercó y le dio un pedazo de su corazón al anciano; de igual manera hizo éste, y le dio un pedazo de su corazón al joven. Como no eran idénticos los trozos, se notaban los bordes y las uniones. El joven vio que su corazón ya no era perfecto, pero aparecía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior... y el amor de él en el corazón del anciano. El joven sólo pudo reaccionar y decirle al anciano:
- "Sí, en verdad ahora puedo ver lo hermoso que es tu corazón"
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