Miércoles, 4 de febrero
Cada día que amanece es una oportunidad Aprovecha este día como si fuera el único que vas a vivir: mira la vida con ojos nuevos, ve el lado bueno de las cosas, disfruta de la amistad, de la compañía de aquellos a quienes amas y sé feliz. Al final del día, pon todo en manos de Dios con la confianza que da el saber que te ama inmensamente, así como eres. Me cuesta comenzar el día, Señor, porque sé que es una nueva tarea, un nuevo compromiso, un nuevo esfuerzo. Ayúdame, ayúdanos a comenzarlo con alegría con entusiasmo, con ilusión nueva. Sé que estás a mi lado: en mi familia en mis amigos, en mi propia persona, en todo. Gracias por sembrar solidaridad, amor, entre todos. Y sé, que esta tarea la comienzan cada mañana muchas otras personas como yo de cualquier punto de la tierra; y eso me alienta y empuja. También te pido por ellos, y con ellas te digo: ¡Buenos días, Señor! ...