Lunes, 23 de febrero
Como todos los lunes, escuchamos la lectura del Evangelio del domingo pasado, en este caso del evangelio según san Mateo:
"En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo:
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían."
Palabra de Dios
(Te alabamos Señor)
Entendamos esta lectura:
La primera tentación, es la de tener. La respuesta de Jesús es muy clara: lo más importante es el ser, lo que somos, no lo que tenemos.
La segunda tentación es la del prestigio. Esta tentación se da cuando nos interesan las apariencias; cuando antes que el ser, nos interesa el parecer.
Y la tercera tentación es la del poder. El poder se convierte en un ídolo, es nada menos que el falso dios de este mundo, La respuesta de Jesús, debe ser la nuestra: “Aparta esta idea de mi".

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